martes, 30 de abril de 2013

“Para siempre”


Cuantas veces en la vida habremos dicho esa pequeña frase, a cuantas personas… 
Y sí, es verdad que cuando las decimos es porque probablemente lo sintiéramos, (al menos la mayoría de nosotros, algunos lo dicen por decir)… Pero seamos realistas, ¿para siempre? No aprendemos de los errores, y después de decirla y ver que no se cumplía la seguimos utilizando, porque lo peor es que seguimos esperando que esta vez sea verdad, que esa vez si se cumpla.

Es una frase demasiado fuerte, yo no creo que existan los para siempres, son imposibles, son palabras que se dicen con un sentimiento que se crea en un momento determinado y te la llegas a creer con una fuerza sobrenatural, hasta que tus pies vuelven a pisar la tierra y vuelves a ser realista y a darte cuenta de que para siempre es demasiado tiempo.

Aunque sinceramente, siempre he sido demasiado realista, siempre he tenido las cosas tan claras que no he sabido disfrutar de la felicidad que se siente al creer en realidad que algo durara toda la vida, aunque sepas que no será así. A veces hay que disfrutar con las cosas que se dicen y creértelas para poder tener fe en algo. 
Ser realista no siempre es bueno, te pierdes muchas pequeñas cosas de la vida que te hacen disfrutar, que te hacen tener ganas de seguir adelante, tener ilusiones por algo, luchar…
Por una vez en la vida dejaré un porcentaje de mi realismo a un lado, y voy a creer tan firmemente en este para siempre que se va a cumplir, porque si crees en algo con mucha fuerza lo consigues, porque creer y crear son palabras muy parecidas, y si crees creas, y yo voy a crear un sentimiento, y ese sentimiento será para siempre.

lunes, 8 de abril de 2013

Pequeñas perfecciones absolutas

Nunca creí que existiera la perfección, no creía que nada fuera tan perfecto en el mundo por si mismo.
Pero la vida me ha enseñado algo, y es que sí que existen algunas perfecciones, las cuales me gusta denominar como “pequeñas perfecciones absolutas”. 

Estas perfecciones son, por ejemplo, aquellas que encuentras en una canción, que al escucharla piensas que demuestra perfectamente todo lo que se puede sentir. 
Pueden ser también atardeceres, sonrisas, conversaciones, una noche de estrellas… Esas cosas que pueden pasar desapercibidas para los demás pero que para ti cobran un sentido especial, esas son las pequeñas perfecciones absolutas. 

Todos tenemos algunas perfecciones que nos gustan, aunque no lo sepamos, por eso me gustan esas perfecciones, porque son pocas, porque en una pequeña lista caben todas.

Y puede parecer peculiar, incluso estúpido, pero reconozco que descubrí esas pequeñas perfecciones al conocerle. Porque todavía no conozco una “pequeña perfección absoluta” que sea más perfecta que su sonrisa, y dudo que algún día haya algo que le supere. 

Yo he conocido mi lista de perfecciones en muy poco tiempo, entre ellas se encuentran: su sonrisa, su mirada, su manía de tener siempre la palabra correcta en el momento adecuado… Nunca vi tantas perfecciones juntas, por eso ahora tengo claro que seguiré enamorándome cada día un poco más de sus pequeñas perfecciones absolutas.