martes, 14 de junio de 2016

Mi héroe

Podría felicitarte como el resto de la gente, supongo que en un día como el de hoy es lo convencional... Me niego rotundamente, no creo jamás que esta relación se haya basado en nada que se pueda considerar convencional.
Yo hoy voy a hablar de ti, al menos de la parte de ti que yo conozco y que mucha gente desconoce. 
Puede sonar muy típico, cualquier persona de este planeta puede hablar bien de su pareja, pero quien te conoce sabe que estoy en lo cierto, y que tu no eres como el resto de personas que cualquiera puede conocer.

Voy a empezar explicando que a veces lloras viendo anuncios de la tele, que lloras con las injusticias de este planeta cuando ves en las noticias morir a alguien inocente, cuando ves a alguien pasar hambre... Y es que así eres tu. Eres la persona con mayor empatía que he conocido en mi vida. Pero también voy a explicar cuando ríes... Y es que cuando tu te ríes el mundo se para (incluso los coches en Japón aunque no puedas verlos), porque cuando ríes, ríes a carcajadas, y no hay dios que te pare... Y joder, no sabes la felicidad que trasmites a tu alrededor en esos momentos, porque aunque no tenga gracia sino para ti, haces que todos nos riamos contigo.

Yo nunca he visto a nadie luchar por sus sueños como tu lo haces, nunca he visto a alguien pasar por tantas cosas como has pasado tu, hundirte hasta lo más bajo que se pueda llegar, y hacerlo únicamente para pegar un salto, el salto más brillante que se pueda ver, y llegar más alto que donde estabas anteriormente. Porque así eres tu, porque tienes esa fuerza dentro, ese huracán que es capaz de hacernos vibrar a todos cuando te tenemos cerca. 
A veces me gustaría tener la mitad de tu fuerza para poder levantarte cuando te hundes, pero sé que no te hace falta porque tu tiras tan fuerte que me llevas contigo para arriba sin apenas darme cuenta, me llevas flotando y me sacas de todo lo que me pueda hundir.

Y es que podría gastar mil páginas en intentar definirte, pero creo que aún así no podría hacerlo, y supongo que eso es lo bonito que tiene el amor, que cada día descubro una cosa tuya que me gusta aún más que la anterior. Que tus boberías, tus lágrimas, tus carcajadas, tu valentía, que todo eso lo llevo a mi lado. Que nadie sabe la suerte que tengo, que probablemente no sepa ni yo la suerte que tengo de tenerte conmigo.

Y sigue siendo así, no dejes jamás que nada corrompa lo más bonito que he conocido en toda mi vida, no dejes que nadie rompa eso, no dejes de ser tu, no dejes de ser jamás mi héroe.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Lo que sí esta en los escritos

Me gusta la gente así, esas personas que dan todo sin pedir nada a cambio, esa gente que cuando te equivocas te ayudan a levantarte y no intentan hundirte más aún. 
Me gusta esa gente, la que dice las cosas de frente, la que no oculta lo que piensa aunque pueda hacer daño, esa gente que en realidad busca tu bien. 
Sí, me gusta esa gente, esa que siempre tiene la palabra precisa en el momento adecuado, esa que te revienta pero que sabes que tiene toda la razón. Esa gente con la que puedes pasarte horas y horas hablando de temas interesantes y no de cualquier bobería. Me fascina ese tipo de gente.
Me gusta la gente que sabe pasárselo bien, que disfruta cada segundo... Como por ejemplo esa gente que canta a pleno pulmón sin tener el mínimo oído para la música pero la disfruta más aún que los que saben cantar. 

Me gusta esa gente que lucha por lo que quiere, que no se rinde, que no encuentra barreras para seguir adelante y que si las encuentra las salta. Me gusta esa gente que se cree superman y que puede con todo. 
Me gusta esa gente con la que puedes sentarte en silencio y sentirte a gusto, me encantan esos silencios, hay silencios que valen la pena escuchar. 
Me gusta esa gente que hace de cada momento un momento único, esa gente que sabe gritar, llorar, reír. Esa gente que siente sin miedo, me encanta ese tipo de gente. 
Me gusta la gente que sabe abrazar, pero de verdad, esa gente que te envuelve en sus brazos y te transporta a otra realidad, que saben darte calma, esa gente que sólo con tenerles al lado te hace la vida un poco más sencilla, como si sólo con estar ahí conmigo el dolor se hiciera un poco más soportable. 
Me gusta esa gente, esa que se enamora de un buen libro o un buen escritor, de una canción, de un artista, y quiere compartirlo contigo. Esa gente vale la pena tenerla cerca. 
Me gusta esa gente con la que puedes hacer locuras sin sentirte un bicho raro, esa gente que se guía por impulsos y no por el que dirán, esa gente lo merece todo. 
Me gusta esa gente que camina relajada, que mueve las manos al son de cada paso, esa gente que parece no llevar prisa. 
Me gusta muchísimo esa gente que es capaz de ser amigo y psicólogo a la vez.
Me gusta esa gente, esa a la que le dan ataques y te abrazan de repente o hacen un gesto cariñoso, esa gente que cuando le da morriña al dormir hacen cosas inexplicables pero que te hace tenerles más cariño aún. 
Me gusta esa gente que no se mueve cuando duerme, esa gente con la que puedes estar despierta hasta el amanecer, comer churros e ir a dormir y no se mueve un ápice. 
Me gusta esa gente, esa a la que le gustan los amaneceres y los atardeceres, esa gente que puede estar hablando una madrugada entera y ser capaz de querer repetirla. 
Me gusta esa gente que te dice que te quiere y que te va a echar de menos sin tapujos, esa gente que aún sabiendo que le quieres te pregunta cada cierto tiempo para reafirmarse. 
Me encanta ese tipo de gente, esos que parece imposible que existan y que cuando les llegas a conocer no quieres que se alejen de tu vida jamás. Ese tipo de gente es el que en realidad vale la pena conocer (y cuando hablo de conocer es en profundidad). 
Me gusta esa gente que sabe escribir, a esa gente hay que tenerle miedo porque puede rozarte el corazón sólo con palabras. Esa gente que entiende que hay cosas que se miden en "lo que no esta en los escritos". 
Me gusta esa gente, esa a la que es imposible definir al 100% porque aún no existe las palabras suficientes para hacerlo, porque es imposible definir a una persona para la que aún no se han inventado los adjetivos adecuados. 
Me gusta ese tipo de gente, no puedo evitarlo, esa gente que cree que soy un perro verde pero que cuando me conoce, bueno cuando me conoce deja de creerlo y empieza a estar segura de que lo soy. 
Pero sí, me gusta esa gente, esa gente que es como tú. Y si lo piensas tiene cojones (o dicho más finamente: "resulta de lo más desolador") que aún tengas el valor de preguntarme que si te voy a echar de menos.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Nunca me pierdo si sé que te puedo perder a ti.

Yo ya he probado la adrenalina, y no hablo de ir en moto a una velocidad excesiva, ni de saltar en paracaídas... Es más, odio las motos y tengo vértigo.
Hablo de la adrenalina de unos labios nuevos, hablo de esa ansiedad que nos lleva a unirnos a una persona y luego a buscar otra y otra... Hablo de esas jodidas mariposas que nos gustan sentir (aunque personalmente me den un asco terrible).

Yo he pasado por muchos labios, demasiados... Y si me preguntan el porqué puedo explicarlo. A mi una vez también me partieron el corazón, me lo partieron en 10.000 millones de pedazos, y me perdí. Me perdí de tal manera que buscaba en todos los labios una respuesta, una ilusión, algo que calmara mi daño, sin saber que no había solución, que la ilusión no se busca, te encuentra ella, y que cuando el amor te destroza no hay nada que te calme, solo el tiempo (aunque suene tópico). Porque principalmente hay que aprender que es verdad que el amor no nos mata, pero joder, vaya como duele... Como la jodida ansiedad nos destroza poco a poco, como se quitan las ganas...

Pero todo esto se cura, todo esto acaba terminando en un momento determinado. Y no, no termina buscando otros labios, ni buscando respuestas, termina el día que tu cabeza y tu corazón son capaces de cerrar ese capítulo. Sólo en ese momento es cuando alguien está preparado para que otra persona recoja esos 10.000 millones de pedazos y nos ayude a ir uniéndolos poco a poco.

Yo encontré a esa persona, la que me ayudo a unir mis pedazos, y no se si es un error, pero he vuelto a creer en los "para siempre", a pesar de que una vez lo pensé y no fue así... Pero supongo que por eso lo llamamos amor, por eso volvemos a ilusionarnos y por eso es una locura. Y si algún día acaba, y me vuelvo a romper (esta vez en 50.000 millones de pedazos), espero tener la paciencia suficiente de encontrar a quien amar, y no buscar respuestas inexistentes en tantos labios sin sentimientos. Pero antes has de saber que no quiero romperme jamás en 50.000 millones de pedazos, porque lo que tu me das nadie más me lo ha dado ni me lo darán. Espero no tener que esperar por otros labios, porque son los tuyos los únicos que me hacen suspirar. Espero no perder a la única persona que me ha enseñado realmente lo que es amar.

Nunca te pierdas y me pierdas, nunca me pierdo si sé que te puedo perder a ti.

jueves, 23 de abril de 2015

¿Y si jugamos al escondite?

¿Recuerdan cuando de pequeños jugábamos al escondite? Creo que sin querer ahí inventamos una de las cosas más importantes de nuestra vida.
A lo mejor deberíamos volver a esa época de vez en cuando, quizás deberíamos montar un juego del escondite a nivel mundial. ¿Qué encontraríamos? ¿A quién?
Quizás nos encontraríamos a nosotros mismos, al niño que aún habita en nuestro interior, al que nos suplica que volvamos a jugar un poco más, que dejemos las responsabilidades y el estrés a un lado, que la vida no es solo eso.
Caemos en el error de pensar que de mayores somos muy maduros, y sin embargo los niños son los que nos enseñaron lo más básico de la vida: “que a veces hay que perderse para encontrarse”. Algo que a un gran porcentaje de personas nos haría falta ahora mismo, y ya no hablo en el término de jugar, hablo de perdernos, de aprender a no pensar, de desconectar.

Hemos crecido, y nos hemos atado a tantas cosas que nos es imposible tener una vida alejada de ellas. ¿Y si nos perdiéramos? ¿Y si lo que descubriéramos dentro de nosotros al encontrarnos nos gustara más que lo que vemos ahora mismo?
Yo pagaría lo que hiciera falta por desconectar el cerebro, dejarlo en blanco, pagaría lo que fuera por perderme. Pero no quiero perderme porque odie mi vida, ni a mi familia, ni a mis amigos… No, valoro todo lo que tengo y sé darle a cada cosa o persona el valor que sé merece. Quizás no a todas las personas, quizás a mí misma no me sepa dar ese valor.

Necesitamos volver a encontrarnos, necesitamos ver de dónde venimos, hacia donde nos dirigimos, que nos ha traído hasta aquí. Ver los principios en los que nos hemos fortalecido y ver si eran los correctos o si debemos dejar que se disipen. Porque ello no significaría tener poca personalidad, significa tener la cabeza suficiente para ser capaces de ver que algo hemos hecho mal, algo que nos ha llevado en cierto modo a perdernos, pero no podemos quedarnos así… Debemos encontrarnos.

Si alguien me necesita, que sepa que estaré jugando al escondite.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Ese día me lo preguntaron...

Una vez tuve una conversación, en la cuál hablamos de amores del pasado, celos, recuerdos… Esas típicas conversaciones que todos tenemos de vez en cuando. Son conversaciones que surgen dependiendo siempre de la otra persona, de la confianza que tengan y de lo capacitado que te veas para decir la verdad. Yo con esa persona tengo una total confianza, le hable con claridad y no le oculte jamás nada.
Hablamos de los amores del pasado, le conté todos y cada uno de los que creí que eran “los amores de mi vida”, le hable de lo estúpido que resultaba que aún habiendo pasado tanta gente por mi vida, cada persona nueva que llegaba parecía que sí sería el amor de mi vida… Quizás eso sea lo que hace que el amor siempre sea “mágico”. 
Hablamos también de los celos, y como hablaba con aquella persona tan importante para mí, le confesé mis pensamientos, le dije que podía tener un escudo que aparentara un millón de cosas, pero que tenía claro que probablemente fuera una de las personas más celosas del mundo, eso sí, siempre dejando claro que no soy la típica loca que se inventa paranoias, mis celos son reales, son los que surgen cuando vemos algo que no nos gusta, cuando algo nos da rabia con motivo.
Y hablando de los recuerdos… Bueno, con los recuerdos siempre he tenido un problema, mi memoria de pez para los estudios tiene la bonita función de acordarse de todo lo demás, y jamás he podido olvidar nada de lo que me ha pasado (que sea importante). Y le conté mis recuerdos más importantes, y lloré, no suelo hacerlo la verdad, siempre me tachan de insensible, pero ese día si lloré, y lo hice con todas mis fuerzas y después me sentí muchísimo mejor. Le conté a aquella persona tan especial las cosas más importantes que me habían pasado en la vida, y lo hice quizás porque esa persona siempre fue como una hermana para mí, con otra persona no hubiera podido hacerlo. 
Y entonces me lo preguntó, me hizo las tres preguntas que más me han hecho reflexionar en la vida. Empezó diciéndome lo siguiente: “¿Realmente crees que lo que sientes son celos o es miedo?” En ese momento me quede en shock, nunca me había parado a pensarlo, alardeaba de ser una persona muy fuerte como para tener miedo de perder a otra persona, ¿cómo iba yo a tener miedo? Pero justo en ese instante me dí cuenta de que esa persona me conocía incluso mejor de lo que yo creía, y que tenía muchísima razón… Pero como ya sabía la respuesta sin que yo llegara a abrir la boca para intentar rebatirle esa idea de la cabeza, me hizo la segunda pregunta: “Si pudieras volver por un momento al pasado, ¿lo harías?” Y sinceramente lo dude, por mucho tiempo. En esta pregunta si le interesaba la respuesta y me dejo muchísimo tiempo para que pudiera pensar y responder tranquilamente… Me lo plantee, lo pensé por varios minutos, quizás más de los que fui consciente. Pero, después de ser una persona muy nostálgica y recordar siempre el pasado, descubrí que no querría volver atrás ni para coger impulso, que todos y cada uno de los recuerdos vividos son perfectos tal y como están, que fueron parte de mi pasado, un pasado perfecto eso sí, pero pasado. Me vino a la cabeza una canción que dice “el pasado es una chica a la que no hay que desvestir”, y creo que tiene una razón inmensa.
Y la última pregunta surgió después de que escuchara toda mi explicación sobre esos recuerdos y ese pasado, fue una pregunta directa, sin rodeos, al fin y al cabo como las anteriores: “Y ahora, ¿también sientes que este amor es el amor de tu vida?”. No me hizo falta responder, me dijo que ya le había contestado con los ojos y la sonrisa, pero aún así lo hice, le mire a los ojos y conteste: “no, esta vez no siento que también sea el amor de mi vida, esta vez sé que lo es.” Y me sonrió, y por una vez me conocí como nunca me había conocido antes, y todo por lo que ese día me preguntaron.

martes, 30 de abril de 2013

“Para siempre”


Cuantas veces en la vida habremos dicho esa pequeña frase, a cuantas personas… 
Y sí, es verdad que cuando las decimos es porque probablemente lo sintiéramos, (al menos la mayoría de nosotros, algunos lo dicen por decir)… Pero seamos realistas, ¿para siempre? No aprendemos de los errores, y después de decirla y ver que no se cumplía la seguimos utilizando, porque lo peor es que seguimos esperando que esta vez sea verdad, que esa vez si se cumpla.

Es una frase demasiado fuerte, yo no creo que existan los para siempres, son imposibles, son palabras que se dicen con un sentimiento que se crea en un momento determinado y te la llegas a creer con una fuerza sobrenatural, hasta que tus pies vuelven a pisar la tierra y vuelves a ser realista y a darte cuenta de que para siempre es demasiado tiempo.

Aunque sinceramente, siempre he sido demasiado realista, siempre he tenido las cosas tan claras que no he sabido disfrutar de la felicidad que se siente al creer en realidad que algo durara toda la vida, aunque sepas que no será así. A veces hay que disfrutar con las cosas que se dicen y creértelas para poder tener fe en algo. 
Ser realista no siempre es bueno, te pierdes muchas pequeñas cosas de la vida que te hacen disfrutar, que te hacen tener ganas de seguir adelante, tener ilusiones por algo, luchar…
Por una vez en la vida dejaré un porcentaje de mi realismo a un lado, y voy a creer tan firmemente en este para siempre que se va a cumplir, porque si crees en algo con mucha fuerza lo consigues, porque creer y crear son palabras muy parecidas, y si crees creas, y yo voy a crear un sentimiento, y ese sentimiento será para siempre.

lunes, 8 de abril de 2013

Pequeñas perfecciones absolutas

Nunca creí que existiera la perfección, no creía que nada fuera tan perfecto en el mundo por si mismo.
Pero la vida me ha enseñado algo, y es que sí que existen algunas perfecciones, las cuales me gusta denominar como “pequeñas perfecciones absolutas”. 

Estas perfecciones son, por ejemplo, aquellas que encuentras en una canción, que al escucharla piensas que demuestra perfectamente todo lo que se puede sentir. 
Pueden ser también atardeceres, sonrisas, conversaciones, una noche de estrellas… Esas cosas que pueden pasar desapercibidas para los demás pero que para ti cobran un sentido especial, esas son las pequeñas perfecciones absolutas. 

Todos tenemos algunas perfecciones que nos gustan, aunque no lo sepamos, por eso me gustan esas perfecciones, porque son pocas, porque en una pequeña lista caben todas.

Y puede parecer peculiar, incluso estúpido, pero reconozco que descubrí esas pequeñas perfecciones al conocerle. Porque todavía no conozco una “pequeña perfección absoluta” que sea más perfecta que su sonrisa, y dudo que algún día haya algo que le supere. 

Yo he conocido mi lista de perfecciones en muy poco tiempo, entre ellas se encuentran: su sonrisa, su mirada, su manía de tener siempre la palabra correcta en el momento adecuado… Nunca vi tantas perfecciones juntas, por eso ahora tengo claro que seguiré enamorándome cada día un poco más de sus pequeñas perfecciones absolutas.